Despierta! que todo empieza y todo acaba en tí.
Que el óxido nunca llegue a mis tuercas y por supuesto: ¡que el escenario me tiña las canas!
domingo, 2 de marzo de 2014
lunes, 10 de febrero de 2014
La palabra "todavía" me gusta.
Muchas veces el insomnio trae como consecuencia quedarte en el piso mirando la nada o con un golpe de suerte tomando helado, pero en fin mirando la nada. Como siempre, me senté en el piso que además de mugre, trae recuerdos. Al instante me acordé que todavía no te descubrí pasiones, y eso, a mí, apasionada hasta el peligro, me alborota hasta la sien.
Sigo mirando la nada pero ahora pienso: Cuando me toques, todo va a cambiar.
live with passion, please.
domingo, 29 de diciembre de 2013
Cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia.
Entonces
vos me decís que yo como mal. Sí, que vivo comiendo porquerías y siempre tengo
ojeras: -¿No ves que son bolsas lo que tengo debajo de los ojos o acaso me vas
a decir que no te diste cuenta que siempre las tuve? Y me respondés como
siempre con tu frase de cabecera: "-Bueno, es lo mismo". Entonces me
enfurezco y pienso que no me merecés porque vos no sabes apreciar lo que
podrías llegar a descubrir y para mí, nada que me interese “es lo mismo” como
vos decís. Pero si te digo eso me vas a gritar que vivo exagerando y después me
vas a querer besar, y yo ya no quiero que me beses. Te lo digo igual, porque
nunca me guardo lo que quiero decir y eso es algo de mí que sabés.
Por lo
tanto no sé, no sé qué hacer, no sé qué me conviene con vos, con vos que me
aburrís, con vos que me repetís las mismas cosas que aburren de la A hasta la
Z. Sí, porque tu discurso es parecido al abecedario, nunca cambia y se sabe de
memoria no se comprende.
Pero después me haces reír y yo me echo la culpa por acusarte de aburrido
hasta que me acuerdo que no comprendes nada sobre mis tormentas interiores ni
mis sentimientos sin sentido entonces se me pasa la culpa y lloro, porque me
dan ganas de llorar no porque quiera dar lástima y vos me mirás y me decís de
manera básica: "-No llores" y yo pienso que podríamos llorar juntos
por nuestra torpeza y nuestro poco entendimiento, pero no, lloro yo sola
mientras me miras con ternura ¿o lástima? Lo que no sabes es que también lloro
porque ni yo me comprendo. Después me voy, como siempre me pedís que me quede,
que aunque no sepas qué decirme no me vaya, yo te digo que es en vano si no me
vas a decir nada quedarme a prolongar la comedia o el drama o lo que fuese que
es -si es que es algo-.
Mientras me estoy yendo llego a pensar que en realidad no te quiero pero
a veces me aburro.
Sé que me miento a mí misma pero eso no requiere demasiada importancia.
Pienso que me gustas sobrio y que me gustaría que tengas imaginación pero me
vuelvo una pretenciosa en dos segundos y no sé si eso es justo o sirve de
algo, porque al fin y al cabo son nubes mentales que crecen, pasan y se van
conmigo.
Y al final yo, sigo igual. Algunas mañanas de sol me levanto de buen humor y
empiezo a cantar, después me enojo con vos y vos te enojas porque yo me enojo y
seguimos así, yo te critico cosas que me tendría que auto-criticar a mí y vos no
escuchás cuando te dicen que deberías crecer un poco más y aceptar ciertas cosas (pero no sé si
a mí me gustarías cambiado). Entonces, como siempre, sigo pensando en
otras cosas y escribo, también acepto que soy ¿cómo se dice? Un poco jodida.
Pero si vos vinieras y me dijeras algunas (pocas) cosas de mí, yo ya estaría
con....forme, estaría con...tenta, estaría con...vos. O bueno no sé, mejor no
te firmo nada. No vaya a ser que... A veces mido ausencias en cumpleaños ¿sabías? y
pienso que vos vas a ser uno de los que después de un par de años ya no están más
en las fotos, pero no sé. Y desde ahí… etcétera, etcétera, etcétera, etc.
P/D: Anoche soñé con vos pero no pienses que por eso te amo.
P/D2: Esto no lo escribí pensando en alguien especial o bah, qué se yo, no sé,
eso creo. Entonces... vos me decís que yo como mal. Sí, que vivo comiendo porquerías y siempre tengo ojeras.
viernes, 29 de noviembre de 2013
jueves, 8 de agosto de 2013
Eduardo Galeano
Mis
certezas desayunan dudas. Y hay días en que me siento extranjero en
Montevideo y en cualquier otra parte. En esos días, días sin sol, noches
sin luna, ningún lugar es mi lugar y no consigo reconocerme en nada, ni
en nadie. Las palabras no se parecen a lo que nombran y ni siquiera se
parecen a su propio sonido. Entonces no estoy donde estoy. Dejo mi
cuerpo y me voy, lejos, a ninguna parte, y no quiero estar con nadie, ni
siquiera conmigo, y no tengo, ni quiero tener, nombre ninguno: entonces
pierdo las ganas de llamarme o ser llamado.
Me caigo y me levanto
Nadie puede dudar de que las cosas recaen,
un señor se enferma y de golpe un miércoles recae
un lápiz en la mesa recae seguido
las mujeres, cómo recaen
teóricamente a nada o a nadie se le ocurriría recaer
pero lo mismo está sujeto
sobre todo porque recae sin conciencia
recae como si nunca antes
un jazmín para dar un ejemplo perfumado
a esa blancura
¿de dónde le viene su penosa amistad con el amarillo?
el mero permanecer ya es recaída
es jazmín entonces
y no hablemos de las palabras
esas recayentes deplorables
y de los buñuelos fríos que son la recaída clavada
contra lo que pasa, se impone pacientemente la rehabilitación
en lo más recaído hay algo que siempre pugna por rehabilitarse
en el hongo pisoteado, en el reloj sin cuerda
en los poemas de Pérez, en Pérez
todo recayente tiene ya en sí un rehabilitante
pero el problema, para nosotros lo que pensamos nuestra vida
es confuso y casi infinito
un caracol segrega y una nube aspira
seguramente recaerán
pero una compensación ajena a ellos los rehabilita
los hace treparse poco a poco a lo mejor de si mismos
antes de la recaída inevitable
pero nosotros tía ¿cómo haremos?
¿cómo nos daremos cuenta de que hemos recaído
si por la mañana estamos tan bien
tan café con leche
y no podemos medir hasta donde hemos recaído en el sueño
o en la ducha
y si sospechamos lo recadente de nuestro estado
¿cómo nos rehabilitaremos?
hay quienes recaen al llegar a la cima de una montaña
al terminar su obra maestra
al afeitarse sin un solo tajito
no toda recaída va de arriba abajo
porque arriba y abajo no quieren decir gran cosa
cuando ya no se sabe donde se está
probablemente Icaro creía tocar el cielo
cuando se hundió en el mar …. y
dios te libre de una zambullida tan mal preparada
tía ¿cómo nos rehabilitaremos?
hay quien ha sostenido que la rehabilitación
sólo es posible alterándose
pero olvidó que toda recaída es una desalteración
una vuelta al barro de la culpa
perfecto!
somos lo más que somos porque nos alteramos
salimos del barro en busca de la felicidad
y la conciencia y los pies limpios
un recayente es entonces un desalterante
de donde se sigue que
nadie se rehabilita sin alterarse
pretender la rehabilitación alterandose es una triste redundancia
nuestra condición es la recaída y la desalteración
y a mi me parece que un recayente debería rehabilitarse de otra manera
que por lo demás ignoro
No solamente ignoro eso
sino que jamás he sabido en qué momento
mi tía o yo recaemos
¿cómo rehabilitarnos entonces si a lo mejor no hemos recaído todavía?
y la rehabilitación nos encuentra ya rehabilitados
Tía, no será esa la respuesta ahora que lo pienso...
Hagamos una cosa:
Usted se rehabilita y yo la observo
varios días seguidos
digamos, una rehabilitación continua
usted está todo el tiempo rehabilitándose y yo la observo
o al revés si prefiere
pero a mí me gustaría que empezara usted
porque soy modesto y buen observador
de esa manera si yo recaigo en los intervalos de mi rehabilitación
mientras usted no le da tiempo a la recaída
y se rehabilita como en un cine continuado
al cabo poco nuestra diferencia será enorme
Usted estará tan por encima que dará gusto
entonces yo sabré que el sistema ha funcionado
y empezaré a rehabilitarme furiosamente
pondré el despertador a las tres de la mañana
suspenderé mi vida conyugal
y las demás recaídas que conozco
para que, sólo queden las que no conozco
y a lo mejor poco a poco un día estaremos otra vez juntos tía
y será tan hermoso decir...
ahora nos vamos al centro y nos compramos un helado
el mío todo de frutilla
y el de usted con chocolate y un bizcochito.
sábado, 6 de julio de 2013
viernes, 19 de abril de 2013
Para mi mamá, por dejar que me encuentre
con un libro que me inspiró.
Y porque me falta el coraje, para leérselo a mí hermano.
con un libro que me inspiró.
Y porque me falta el coraje, para leérselo a mí hermano.
Todos tenemos espacio para en algún momento del día, soñar.
Supongo que hasta la persona con menos paz interior sueña cuando descansa,
escuché una vez decir que siempre soñamos, sólo que algunos recuerdan más que
otros.
Si en el presente que vivo, mientras escribo esto, tendría la oportunidad de
escabullirme en algún sueño, elegiría sin dudas los de mi hermano. A diario me
hubiera gustado preguntarle cómo o qué sentía él, pero siempre me fue más
placentero y enriquecedor para mi intriga imaginármelo.
De repente me meto en su sueño, donde él puede ver a su amigo vivo y lo abraza
dichoso, como nunca o tal vez, como
siempre, celebrando que su muerte nunca ocurrió y que todo fue una broma del
falso destino, donde la huida de su amigo no es más que un mal sueño y en realidad,
ahora mismo, pertenece a la vida real. Consigue entonces encontrar una
felicidad rara, como quien disfruta de algo que sabe que va a terminarse pronto
o es mentira, algo parecido a un amor imposible, que por mucha felicidad que
pueda darte una noche, sabemos que no estará por la mañana.
Luego despierta inocentemente y descubre
que su amigo y fiel compañero murió hace tiempo y él tiene que tomar a la vida
de la mano y aprender a caminar con ella. Entonces adormece su sueño de la
noche con un cariño inexplicable e intenta cultivar sueños vivos. Vuelve a
disfrutar de la música, ama a su familia, intenta amar una carrera y por
momentos cree que olvida su sueño que, de todas maneras, palpitará siempre en
él.
Una vez leí que cuando uno duerme sus sueños son privados y personalísimos,
pero cuando miro a mi hermano me gusta leer en su aire de tranquilidad y
simpleza, todo esto.
Ay, Si supieras como me puso verte triste, hermanito… Pero me consuela saber que sabés lo mucho que
te quiero. Y a vos, que él, tu por siempre amigo, también lo sabe.
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