Que el óxido nunca llegue a mis tuercas y por supuesto: ¡que el escenario me tiña las canas!

viernes, 19 de abril de 2013



Para mi mamá, por dejar que me encuentre
con un libro que me inspiró.
Y porque me falta el coraje, para leérselo a mí hermano.



Todos tenemos espacio para en algún momento del día, soñar. Supongo que hasta la persona con menos paz interior sueña cuando descansa, escuché una vez decir que siempre soñamos, sólo que algunos recuerdan más que otros. 

Si en el presente que vivo, mientras escribo esto, tendría la oportunidad de escabullirme en algún sueño, elegiría sin dudas los de mi hermano. A diario me hubiera gustado preguntarle cómo o qué sentía él, pero siempre me fue más placentero y enriquecedor para mi intriga imaginármelo.
De repente me meto en su sueño, donde él puede ver a su amigo vivo y lo abraza dichoso, como nunca o  tal vez, como siempre, celebrando que su muerte nunca ocurrió y que todo fue una broma del falso destino, donde la huida de su amigo no es más que un mal sueño y en realidad, ahora mismo, pertenece a la vida real. Consigue entonces encontrar una felicidad rara, como quien disfruta de algo que sabe que va a terminarse pronto o es mentira, algo parecido a un amor imposible, que por mucha felicidad que pueda darte una noche, sabemos que no estará por la mañana.
Luego despierta inocentemente  y descubre que su amigo y fiel compañero murió hace tiempo y él tiene que tomar a la vida de la mano y aprender a caminar con ella. Entonces adormece su sueño de la noche con un cariño inexplicable e intenta cultivar sueños vivos. Vuelve a disfrutar de la música, ama a su familia, intenta amar una carrera y por momentos cree que olvida su sueño que, de todas maneras, palpitará siempre en él. 
Una vez leí que cuando uno duerme sus sueños son privados y personalísimos, pero cuando miro a mi hermano me gusta leer en su aire de tranquilidad y simpleza, todo esto. 
Ay, Si supieras como me puso verte triste, hermanito…  Pero me consuela saber que sabés lo mucho que te quiero. Y a vos, que él, tu por siempre amigo, también lo sabe.

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