Que el óxido nunca llegue a mis tuercas y por supuesto: ¡que el escenario me tiña las canas!

domingo, 29 de diciembre de 2013

Cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia.

Entonces vos me decís que yo como mal. Sí, que vivo comiendo porquerías y siempre tengo ojeras: -¿No ves que son bolsas lo que tengo debajo de los ojos o acaso me vas a decir que no te diste cuenta que siempre las tuve? Y me respondés como siempre con tu frase de cabecera: "-Bueno, es lo mismo". Entonces me enfurezco y pienso que no me merecés porque vos no sabes apreciar lo que podrías llegar a descubrir y para mí, nada que me interese “es lo mismo” como vos decís. Pero si te digo eso me vas a gritar que vivo exagerando y después me vas a querer besar, y yo ya no quiero que me beses. Te lo digo igual, porque nunca me guardo lo que quiero decir y eso es algo de mí que sabés.
Por lo tanto no sé, no sé qué hacer, no sé qué me conviene con vos, con vos que me aburrís, con vos que me repetís las mismas cosas que aburren de la A hasta la Z. Sí, porque tu discurso es parecido al abecedario, nunca cambia y se sabe de memoria no se comprende. 
Pero después me haces reír y yo me echo la culpa por acusarte de aburrido hasta que me acuerdo que no comprendes nada sobre mis tormentas interiores ni mis sentimientos sin sentido entonces se me pasa la culpa y lloro, porque me dan ganas de llorar no porque quiera dar lástima y vos me mirás y me decís de manera básica: "-No llores" y yo pienso que podríamos llorar juntos por nuestra torpeza y nuestro poco entendimiento, pero no, lloro yo sola mientras me miras con ternura ¿o lástima? Lo que no sabes es que también lloro porque ni yo me comprendo. Después me voy, como siempre me pedís que me quede, que aunque no sepas qué decirme no me vaya, yo te digo que es en vano si no me vas a decir nada quedarme a prolongar la comedia o el drama o lo que fuese que es -si es que es algo-.
Mientras me estoy yendo llego a pensar que en realidad no te quiero pero a veces me aburro.
Sé que me miento a mí misma pero eso no requiere demasiada importancia. Pienso que me gustas sobrio y que me gustaría que tengas imaginación pero me vuelvo una pretenciosa en dos segundos  y no sé si eso es justo o sirve de algo, porque al fin y al cabo son nubes mentales que crecen, pasan y se van conmigo. 
Y al final yo, sigo igual. Algunas mañanas de sol me levanto de buen humor y empiezo a cantar, después me enojo con vos y vos te enojas porque yo me enojo y seguimos así, yo te critico cosas que me tendría que auto-criticar a mí y vos no escuchás cuando te dicen que deberías crecer un poco más y aceptar ciertas cosas (pero no sé si a mí me gustarías cambiado).  Entonces, como siempre, sigo pensando en otras cosas y escribo, también acepto que soy ¿cómo se dice? Un poco jodida. Pero si vos vinieras y me dijeras algunas (pocas) cosas de mí, yo ya estaría con....forme, estaría con...tenta, estaría con...vos. O bueno no sé, mejor no te firmo nada. No vaya a ser que... A veces mido ausencias en cumpleaños ¿sabías? y pienso que vos vas a ser uno de los que después de un par de años ya no están más en las fotos, pero no sé. Y desde ahí… etcétera, etcétera, etcétera, etc.

P/D: Anoche soñé con vos pero no pienses que por eso te amo.
P/D2: Esto no lo escribí pensando en alguien especial o bah, qué se yo, no sé, eso creo. Entonces... vos me decís que yo como mal. Sí, que vivo comiendo porquerías y siempre tengo ojeras.

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