Que el óxido nunca llegue a mis tuercas y por supuesto: ¡que el escenario me tiña las canas!
viernes, 29 de noviembre de 2013
Alguna vez leí que no hay nada más desconcertante que andar sin saber para dónde estás yendo, ni más escalofriante que ser consciente de la inquietud que supone ese naufragio, y así me siento últimamente. Sin más.
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