Que el óxido nunca llegue a mis tuercas y por supuesto: ¡que el escenario me tiña las canas!

viernes, 8 de marzo de 2013

"Florentino Ariza escribía cualquier cosa con tanta pasión, 
que hasta los documentos oficiales parecían de amor."

"Se le revelaba como lo que era: una trampa de la felicidad 
que él aborrecia y anhelaba al mismo tiempo, pero de la cual era imposible escapar."

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