Que el óxido nunca llegue a mis tuercas y por supuesto: ¡que el escenario me tiña las canas!

domingo, 17 de marzo de 2013

A veces soy más grande que el caballo que monto y otro día me caigo en uno de mis zapatos y me doy un golpe terrible, sin contar el trabajo para salir... Y me gusta, y soy terriblemente feliz.

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